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  • Peggy Guillén

AyA invierte $179 millones para reducir agua no contabilizada



El Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) tiene como prioridad institucional la reducción del agua no contabilizada y en los próximos años logrará disminuirla un 17%. Para ello, se está ejecutando el proyecto de Reducción de Agua No Contabilizada (RANC-EE), una inversión de $179 millones que registra un avance de 20%.


El proyecto RANC mejorará el servicio de la población al reducir las pérdidas físicas de agua en nuestra infraestructura, sustituyendo al menos 700 kilómetros de tuberías y aminorando los rebalses de los tanques de almacenamiento.


A su vez, permitirá disminuir considerablemente la manipulación de medidores, el uso ilegal de nuestros hidrantes, las conexiones clandestinas de las personas y comercio a nuestros acueductos (10 de estos casos se presentaron a la Fiscalía General de la República desde hace varios meses) y permitirá contar con una medición más precisa del agua consumida por los usuarios, entre otros cambios importantes.


La ejecución del proyecto RANC comenzó en agosto del 2019 y se implementa en 9 ciudades atendidas por el AyA: Área Metropolitana de San José, Limón, Guácimo, San Isidro de Pérez Zeledón, una zona de Alajuela, San Ramón, Puntarenas, Liberia y Nicoya.


La gestión de este complejo y necesario proyecto el primero con estas características en el paísha sido una prioridad absoluta de la Administración Superior del AyA desde el 2014.

Es erróneo afirmar que toda el agua no contabilizada sea “desperdiciada” o menos aún que sean fugas, como usualmente se asevera. Este es un concepto empleado internacionalmente para describir la diferencia entre el agua que se produce y la que se factura. El agua no contabilizada incluye la que se utiliza en hidrantes para apagar incendios y la que abastece a los asentamientos humanos informales (a quienes se le garantiza el derecho humano al agua por medio de fuentes públicas), usos que no se miden, pero donde sí se aprovecha el líquido.

Otros operadores en similares condiciones al AyA en América Latina, como Obras Sanitarias del Estado (Uruguay), Aguas de Sabana (Colombia) o Sociedad de Aguas del Tucumán (Argentina) registran índices de agua no contabilizada parecidos al de Costa Rica, que ronda el 50%.


Por otra parte, el promedio de atención de fugas reportadas en el Área Metropolitana en marzo es de 5 días. Aquellas de gran dimensión en tuberías principales y que afectan el servicio de algún sector, se reparan de inmediato, sin importar la hora. Las de menor dimensión se atienden de acuerdo con la fecha de reporte y zona. A esto se suma que solo este año se han cambiado casi 20.000 metros de tuberías en San José, con el fin de mejorar el servicio y disminuir pérdidas.


Cambio climático y proyectos


El AyA reitera que el cambio climático está teniendo consecuencias negativas en la vida de nuestra población, como el déficit hídrico que vive el país. En la última década, en 7 años se registró un déficit de lluvias en el Valle Central, con lo que algunas fuentes aprovechadas por el AyA han disminuido su caudal entre un 60% y 85% solo este 2020. Otro ejemplo es el Río Tiribí, que brinda al Área Metropolitana un 70% menos de agua que hace 10 años.


Los problemas de desabastecimiento en varias zonas del país visibilizados en esta época seca son una muestra innegable de esa realidad. Ante ella, el AyA trabaja en obras que marquen una diferencia.


En poco tiempo se ha logrado diseñar e implementar una cartera de 23 proyectos de emergencia de corto plazo, en el marco del decreto Nº. 41944-MP-MAG de setiembre de 2019, con una inversión de ₡31.137 millones. Solo en marzo la institución habrá logrado incluir 3 pozos nuevos para un caudal acumulado de 220 litros por segundo, lo que equivale al consumo diario de 54.000 personas.


La institución prevé como solución definitiva para los habitantes del Área Metropolitana la construcción del megaproyecto de Ampliación del Acueducto Metropolitano, conocido como Orosi II, que beneficiaría a 650 mil personas de 16 cantones directamente por los próximos 25 años. Además, mejorará las condiciones del más de millón de personas en San José y la población flotante.


Por último, el uso responsable del agua por parte de la ciudadanía es indispensable en estos momentos donde se combina una emergencia declarada por déficit hídrico y la emergencia sanitaria por la COVID-19. Deberíamos alarmarnos ante el nivel de desperdicio en los hogares: se estima que una persona en Costa Rica consume en promedio 270 litros de agua por día en época seca en consumo domiciliar y hasta 423 litros si se considera el promedio de todos los usos, cuando en España se estima en 137 y la Organización Mundial de la Salud recomienda 100 litros por día.


Se hace un llamado a implementar sencillas prácticas cotidianas, como cerrar el tubo cuando se lava las manos, lava los dientes o los platos; lavar el carro únicamente cuando es indispensable y utilizando un balde; tomar solo duchas cortas (de menos de 5 minutos); regar las plantas únicamente con recipiente y nunca con manguera; así como utilizar la lavadora solo con tandas completas.


Ante esta emergencia por la COVID-19 y el déficit hídrico, el agua que usted desperdicie le faltará a alguien más.



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